Ya ha terminado la pesadilla de esa maldita enfermedad, el día 14 de septiembre tenía 63 años y no creo que nos sea fácil acostumbrarnos a vivir sin el.
La vida ha sido muy injusta con él y no entiendo porque ha tenido que dejarnos sin mi querido hermano, sin su simpatía, sin su risa.
El era un hombre bueno, honrado, trabajador y el hermano que todos desearían tener, yo le tendría que dar las gracias por tantas y tantas cosas que no sé como enumerarlas, solo me atrevo a decir.
Gracias por ser mi hermano y amigo de verdad.