jueves, 17 de abril de 2008

MIENTRAS ESTES VIVA SIENTETE VIVA

Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco,
los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia,
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.
Tu espíritu es el plumero de cualquier teleraña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas...
Sigue aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón…
¡Pero nunca te detengas!

1 comentario:

Anónimo dijo...

QUERIDA AMIGA ME ENCANTA TU PAGINA .


LA FÉ MUEVE MONTAÑA:


Si tan solo tuviéramos la fe del tamaño de un granito de arena... seríamos testigos de cosas maravillosas. Y es que, lamentablemente, el ser humano espera recibir sin hacer el menor esfuerzo, sin dar de sí mismo esa parte importante que Dios espera de nosotros, que unicamente cada cual puede activarla y que se llama FE, porque el poder de la fe es tan grande, y solo semejante al amor de Dios, que por medio de la fe podemos alcanzar lo inimaginable. Lo que para el hombre y la ciencia resulta imposible, para Dios no lo es, sencillamente, porque para Dios no hay nada imposible. Y cuantos testimonios tendríamos para contar en los que el poder de la fe ha actuado de tal manera que ha dejado a muchos incrédulos con la boca abierta, incluso hasta la misma ciencia ha dicho que no encuentra explicación alguna ante tal o cual acontecimiento, y admite que \" solo un milagro \" pudo haber conseguido lo inexplicable.
Ese milagro, se llama FE, una fe firme y poderosa, capaz de mover montañas, cielos y mares... una fe tan grande que se anide en lo profundo de nuestro corazón y que jamás dude del poder de Dios, porque vive y se alimenta de cada palabra que sale de nuestra boca y que se eleve al infinito convertida en oración... Que aun en los momentos más difíciles de nuestra vida, entreguemos todo en las manos de Dios y confiemos en que Él hará su voluntad y nos dará la fortaleza para aceptar esa voluntad, conscientes de que será lo mejor para nosotros y para nuestros seres queridos... Una fe tan grande y poderosa, que nos torne incorruptibles frente a tanto materialismo y miseria humana, manteniendo la \" llama de nuestro amor \" encendida hacia el prójimo, y que esta llama sirva para que otros también encuentren la luz y puedan ser salvados de las tinieblas... Una fe tan grande y poderosa que deje huellas indelebles de nuestro paso por esta vida, una vida cuyo centro sea sólo Dios.